CREDITOS Y PRESTAMOS PERSONALES

Durante la convulsionada historia del Capitalismo, muchas fueron las formas y estrategias utilizadas por comerciantes y poderosos para incrementar sus negocios y el intercambio de bienes y servicios. Una de estas formas fue el Credito. Quienes por entonces contaban con ciertos respaldos económicos otorgaban préstamos a otras personas con derechos sobre algunas cosas sin importancia. Por supuesto que estos préstamos incluían onerosos intereses, que habitualmente desencadenaban la solicitud de un nuevo préstamos y así sucesivamente hasta que la deuda acumulada era de tal magnitud que hacía imposible su cancelación. De esta forma los acaudalados comerciantes se apoderaban de las posesiones que les placiera. En la antigüedad esta practica devino en abusos por parte de los más ricos, de toda índole y especie.

En la actualidad, el crédito es una operación financiera mediante la cual una persona es beneficiada con el préstamo de determinadas cantidades de dinero según un límite preestablecido y durante un plazo prefijado. En el crédito, es el propio beneficiario quien administra el dinero mediante la disposición del mismo o su devolución atendiendo a las necesidades y recursos del momento, con la consiguiente deducción de intereses o aplicación de multas según el pago se realice anticipada o tardíamente.

Por la posibilidad de disponer de dichas sumas de dinero, el solicitante debe abonar a la empresa prestadora o entidad financiera una determinada comisión y abonar intereses de acuerdo a condiciones previamente establecidas. Existen distintas variantes crediticias así como métodos factibles de cancelación. Algunos podrán ser renovados o renegociados de acuerdo a nuevas condiciones, cancelados en su totalidad, etc. Cuando se solicita un crédito, generalmente, el propósito es cubrir gastos, corrientes o extraordinarios, en momentos específicos de falta de liquidez. Los créditos más habituales son las cuentas de crédito propiamente dichas otorgadas por entes privados u oficiales y las tarjetas de crédito, que absorben los gastos realizados por su titular, difiriendo el pago a cambio de un canon que pagará el usuario.

Existen diferentes tipos de crédito en función de los bienes que servirán de garantía por el pago del mismo; también según el tipo de entidad que lo otorgue pueden ser privados u oficiales. En el caso de los créditos otorgados por organismos oficiales, como bancos por ejemplo, los mismos se encuentran sujetos a la normativa que dichos organismos estipulen como pueden ser topes en las tasas de intereses, sistemas de cancelación, etc. Los más comunes suelen ser los créditos bancarios, otorgados por bancos reconocidos por el sistema económico legal de un país. Los mismos adoptan una serie de requisitos que el solicitante deberá cumplimentar para acceder a montos determinados acordes a su capacidad de pago. En cualquier caso, toda línea de crédito habla del potencial de reactivación económica de un país y suele ser el principal sostén en los diferentes estratos de la producción comercial de una nación.

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